El término “Responsabilidad Social” aparece, en la mayoría de ocasiones, ligado a la actuación de las empresas -en particular- mineras, que lo han usado en repetidas ocasiones para justificar y explicar los beneficios y oportunidades de desarrollo que giran en torno a la gestación de proyectos mineros. Sin lugar a dudas, las obras realizadas en los pueblos de su influencia, así como los regalos y dádivas para los miembros de comunidades y la participación o aportes en algunos proyectos sociales, son algunas de las cuestiones que se configuran como parte de esta “política” que las empresas suelen aplicar. Pero, ¿ha mejorado verdaderamente la percepción de la población en general respecto a la empresa como actor y su rol en la sociedad? La respuesta, mostrada en reiteradas oportunidades, parece ser obvia.